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miércoles, 14 de octubre de 2009

VIDA Y MUERTE EN LA FLOR

Me avisaron de pronto. "sales a La Flor hoy mismo. Hay arribadas", me dijo el director del proyecto ambiental para el cual trabajo actualmente. ¿Tienes algún problema para salir hoy? - Me dijo - , ¡Nunca!, respondí. 


Sin embargo, tenia montón de cosas que hacer, como ir al banco a pagar mi teléfono, dos reuniones en la mañana, lavar mi ropa, hacer la tarea de mi curso, en fin, simplemente dije ¡Nunca!, ante la posibilidad de salir de Managua, poner mis pies en la arena limpia en el Refugio de Vida Silvestre La Flor y tomar bellas fotos de estas nobles criaturas. 


Llegamos a las 12:30 de la noche. estaban llegando las tortugas. La madrugada de ese lunes habían salido casi 16 mil tortugas. Estábamos contentos, aunque nosotros no logramos ver la gran arribada. Nuestra misión era tomar video de toda la playa llena, no obstante teníamos que esperar hasta el amanecer y confiar.


Las tortugas llegaban, pero no como la madrugada de ese día. Ansiosos por el amanecer y alcanzar nuestros objetivos, logramos hacer algunas imágenes buenas de tortugas saliendo del mar, poniendo sus huevos, caminando hacia nosotros; hicimos entrevistas  a turistas sobre el espectáculo en fin... aprovechamos el viaje.


El equipo de biólogos que estaba conmigo, se sentían entusiasmados. Incluso uno de ellos es aficionado a las fotografía, se llama Iván Rodríguez, de origen Salvadoreño, logró excelente composiciones. 


Iván y yo caminábamos por la costa, y de pronto, en uno de los tramos divisamos un objeto de color verde, creímos que era algún plástico que estaba ahí por descuido, pero al acercarnos, nos sorprendimos, era una tortuga muerta, con un hilo saliendo de su boca. 


!No puede ser!, dijimos asombrados. ¿Qué paso aquí?. La observamos y ciertamente, estaba muerta. La posible causa era muerte por anzuelo para tiburones. "Muy probable es que hay pescadores cerca del refugio, pescando con carnadas y ella cayó en la trampa", me dijo mi amigo, ya que el hilo de nylon era evidente que fue cortado. 


Al caer la tortuga en el anzuelo, la arrastraron hasta la embarcación, la subieron, y con ello el anzuelo quedó más incrustrado en sus estómago. Cortaron el hilo y la dejaron libre. La tortuga hembra en su instinto de supervivencia, salió a las costas de la playa La Flor a colocar sus huevos, y no soportó las heridas internas y murió sin antes ponerlos. 


Así terminó esta historia. Aunque las autoridades confirmaron que llegaron un estimado de 27 mil tortugas en la reciente arribada, no deja de causar un pesar que estas criaturas mueran de esa manera, ya que bien sabemos que ellas tienen que luchar contra los depredadores naturales (perros, aves, zorros, cangrejos), ahora el hombre les pone un nuevo, además de comerse sus huevos, pues parece que no basta con ello, también las engañamos con carnadas.


Existen restricciones para esta época de arribadas, pero al parecer no importa. Algunos podrían decir que una por cada 27 mil tortugas no importa, pero no es así, significa más que eso, porque esta tortuga tenía aproximadamente entre 25 a 30 años de edad, es decir, que para que estas animales lleguen a su edad reproductiva se debe esperar muchos años y si seguimos comiendo sus huevos, aumentando los riesgos de muerte, pronto estarán extinguidas y dejaran de ser un recurso natural que pueda atraer al turismo. 


Estos tres días de arribadas, permitieron que muchos extranjeros llegaran a esta zona para ver el desove, lo que genera divisas a la región. El turismo ambiental está comprobado que genera interés, como el de una familia de americanos que vinieron por tres días sólo para ver tortugas, pero estamos dejando que las malas practicas de pesca se sumen a la lista de obstáculos que tienen que vencer las tortugas. 


Sólo recuerdo unas palabras de un amigo biólogo norteamericano que me dijo: "Recordemos que lo que le pase a los animales, nos puede pasar a nosotros, en otras palabras extinguirnos". 


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