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domingo, 13 de junio de 2010

CREERLO HASTA QUE DUELA....





Por: Adelayde Rivas Sotelo

"Me lo tengo que creer hasta que duela", dijo una vez un amigo muy querido que trabaja en el tema de la niñez y la adolescencia, haciendo referencia a una serie de trabajos que tenía que entregar esa tarde. Me impresionó mucho la frase. La preocupación y la carga de trabajo era evidente en él. Sin embargo, imaginé que con esa determinación, en realidad podía lograr lo que se propusiera. Y así fue.

Retomé esa frase cuando llegaron los momentos más difíciles del proyecto que emprendimos, Ida Patricia Delaney y Carla Gavarrete, ambas, mujeres luchadores y entusiastas que deseaban concretizar un festival infantil para todos los niños. Al inicio las ideas giraban entorno a una pasarela de moda, pero fue en la segunda ronda de café, té y capuccino que se concretizaron los aportes. Así nació "Por una niñez Feliz", donde comprendimos que había más oportunidad de que las empresas se entusiasmaran a participar y por supuesto auspiciar el evento.

Desde la construcción del logo, las frases y la administración de los fondos hasta la contratación de audio y los números artísticos que tendríamos que presentar, nos tomó más de cinco encuentros, llamadas por celular, y horas en el computador corrigiendo cartas e ideas. Planeamos tres días de festival, pero los patrocinadores cataban faul a la idea de tener un mundialito creado por niños de los diferentes colegios. Los ánimos siguieron arriba pese a todas las puertas cerradas.

Siendo Ida Patricia mamá de tres niños, la idea no se borró, así como la terquedad de Carla para tocar puertas, llamar, mandar correos y gestionar las respuesta, fue entonces que la frase: "Tengo que creerlo hasta que me duela", tomó mucho más sentido.

Al poco tiempo de las más de 150 cartas que enviamos a empresas, distribuidoras de juguetes, tiendas, organismos que trabajan con la niñez, canales de televisión, embotelladores de refrescos; recibimos respuesta del Grupo Roble, Save the Children, Sbarro Pizza, Dicegsa, LA PRENSA, Gimnasio body Fitness, Fundación A.mar.te, Cinemark, Molinos Modernos, Diseñadores nacionales entre otros.

Hasta ahí nuestras razones de continuar fueron inminente. Aunque el festival no se hizo por tres días, se logró ganar un espacio para los niños, donde los protagonistas fueron ellos, donde se recordara que Nicaragua está luchado por erradicar la pobreza a través de la educación de los niños.

No pertenecemos a un grupo poderoso de clase social, sólo fuimos tres mujeres que creímos que los proyectos se pueden hacer, que hay oportunidad de crecer en nuestro país, implementando ideas que generen noticias positivas. Fuimos parte de la agenda mediática ese primero de junio, donde se dieron citas los principales medios para divulgar los dos días de festival.

creemos que los niños, niñas y adolescentes merecen una oportunidad, la misma que tuvimos nosotros de ser felices, promoviendo los valores culturales, a través de espacios públicos, donde se reconozca no sólo sus derechos, sino también los deberes que ellos tienen hacia los adultos.


A todos los que participaron en este festival hoy les damos las gracias, porque creyeron en nuestras capacidades, pero principalmente, porque hicieron un alto en su agenda y celebraron a esos seres inocentes, que esperan de nosotros los adultos, una vida mejor, por que todo niño se merecen una niñez feliz.

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