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martes, 16 de noviembre de 2010

CIERRE DE SMBC: UNA DESPEDIDA DE LUJO






Por: Adelayde Rivas Sotelo

Una de las grandes reflexiones a las que llegó el Presidente de la SMBC en el cierre del XIV Congreso, donde se reunieron más de 900 personas en el salón Chirripó del Crowne Plaza, es que los miembros de la sociedad regresaríamos a nuestras casas y por ende a nuestra común cotidianidad, pero lo haríamos fortalecidos por haber compartido cinco días intensos de conocimientos, estudios y nuevas experiencias dentro de la ciencias de la biología.

No se equivocó. Hoy, sentada frente a mi computador, en mi común y silvestre escritorio me llena de energía y mucha satisfacción, el saber que en el resto de países mesoamericanos, están trabajando a través de sus instituciones, organismos, universidades, ministerios entre otros, bajo el mismo tema de conservación. El Congreso se ha convertido en estos 14 años en la plataforma perfecta para reunir a los homólogos de la ciencias e ingeniería ambiental, pero sobre todo para reencontrarnos y ponerle rostro a cada uno de los nombres que muchas veces firman las investigaciones en la revista oficial de la SMBC.

El congreso marca un punto en nuestras vidas, marca el inicio de nuevas aspiraciones por ser mejores investigadores, mejores profesionales, mejores profesores, mejores alumnos, mejores comunicadores. Y lejos de ver este evento únicamente, con ojos chinos, deseo aportar que aún se debe trabajar por incentivar a más profesionales, a más personas comprometidas por la causa. Abrir las oportunidades a más jóvenes en cada uno de nuestros países, y lograr los objetivos trazados desde el inicio.

Aplaudo y felicito a este gremio de profesionales de las ciencias biológicas. He participado en congresos de médicos, abogados, comunicadores y en ninguno de ellos percibí el compromiso hacia los demás y por los demás cómo lo ví en San José Costa Rica. Felicito a Zaida Piedras y su equipo de colaboradores, al actual presidente Olivier Chassot por haber mantenido su liderazgo y serenidad en cada uno de los eventos. Por supuesto, a los expositores de lujo que abrieron mi conocimiento en temas a veces complejos para los mortales que no estudiamos biología, pero que nos interesa saber sobre lo que le pasa a nuestro planeta.

A los amigos de El Salvador, Honduras, Guatemala, Belice, Cuba, Panamá, Mexico, EE.UU, Puerto Rico, Perú, fue bueno reencontrar rostros amigos y sobre todo hacer nuevos. A Jerry Bauer y su esposa Doña Bienvenida de quienes siempre aprendo historias de vida, a mis amigos Nicaragüenses que no tenía el gusto de conocer anteriormente, y es que los grandes ganadores somos todos, porque un nuevo año nos espera, lleno de retos, más que nunca debemos ser beligerantes con las soluciones ante los cambios que experimenta el clima. Bendiciones a todos los amigos mesoamericanos.
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