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sábado, 1 de enero de 2011

LAS ÚLTIMAS HORAS DEL 2010

El año estaba muriendo. Sin embargo, las operaciones en restaurantes, cafés, bares y hoteles no. Todo era un apogeo, al menos en Bruja-Bélgica, donde me encuentro pasando las navidades. Algunos empleados de empresas de bienes raíces, bancos y de abogacía cerraron operaciones hasta las 2:00p.m.

Sí, el 31 de diciembre era un día de trabajo como cualquier sábado que se sale después del medio día. No había ninguna diferencia. Lo que me lleva a pensar que el aire a navidad lo siento vivo por los adornos en las calles, los restaurantes y sitios turísticos, pero aun siendo mi primera vez en esta ciudad, siento que a las personas le falta más acercamiento con este espíritu.

Tal vez estaré apresurándome a mi juicio, pero es lo que siento. El fin de año los brujenses van a una plaza llamada "`t Zand", donde tradicionalmente se cantan coros navideños, hay venta de bebidas y a las 12:00m se pueden apreciar 30 minutos de fuegos artificiales. Este año dijeron que serían 21 minutos, pero en la realidad parecieron 15.

El DJ de la tarima que animaba en la plaza, dejó sonar una melodía del grupo ABBA - mi grupo favorito- "Happy New Year" se escuchaba en los parlantes.... la cuenta regresiva inició muy lentamente, las botellas de Champán sonaban por todos lados, pero sólo se abrazaban y felicitaban los grupos que llegaron con sus propios conocidos. De ahí, el circulo no se rompía, más allá no había contacto con los demás.

En ese momento recordé la noche de fin de año en casa, en mi cuadra, en mi barrio, donde cada año, todos los vecinos salimos a las calles, tiramos triquitraca, ponemos el famoso "Yo no olvido el año viejo, porque me adejao cosa muy buena..." y en medio de esa canción todos nos abrazamos, nos visitamos.

Al desconocido le deseamos un feliz año nuevo, al recién llegado de la familia también, al novio o pretendiente de la muchacha o muchacho, lo aceptamos como uno más de la familia, aunque no nos guste ... es en ese momento que se parten los dos años el que se va y el que viene. A veces hay lagrimas por el que no está, por el que pasó a mejor vida, por el que está distanciado de la familia y a veces, sólo a veces, hay hasta reconciliaciones, solicitud de perdón a una madre, a un hijo, a un padre, a un amigo, es un mar de emociones de risas de locura combinada con el licor.

Recuerdo la vez que mi papá estaba de gruñón por algún problema con mis hermanos menores, pero ese día con su cara brabucona, a huevo salió a darnos a brazos de reconciliación. Sí, es difícil llegar al fin del año molestos, con los nudos en las gargantas con un sabor a rencor, es mejor liberar esa carga demostrando que en el fondo, pase lo que pase, somos familia y nos amamos y es tanto ese amor, que se comparte con todos los que nos rodean.

Aquí, sólo hay saludos al verdadero conocido y amigo. Muchas familias celebran en restaurantes, no hacen cena o un plato especial característicos de la zona, y si lo hacían, fue hace mucho tiempo. Ahora en los restaurantes puedes encontrar platillos como Lomo de liebre, Pato a la naranja, bistec con crema, Salmón, Carpacho como entrada, vino, champán. Tienes que reservar tu mesa con mucho tiempo de anterioridad sino, lo siento mucho. No hay cena.

Una enorme Luz de bengala rompió mi reflexión, mi abstracción en el espacio y el tiempo. Ahí estaba yo en medio de un rico frío y un sabor a champaña por todos lados. Muy "cool", muy europeo. Cuesta entender un poco esta cultura, pero al final ellos tienen décadas de celebrar y dar la bienvenida al nuevo año de esta manera. Quién soy yo para juzgarlos.

Después de la 1:00a.m. el cierre de la noche puede ser en una fiesta privada o un lugar de entretenimiento como los casinos. Mi novio y yo quisimos dar la bienvenida bailando, así que fuimos a un casino en Oostende, donde hay fiesta y también champán. A 20 minutos de Brujas en Oostende se puede ver el mar, un enorme puerto por donde llegan barcos cargados de autos nuevos, contenedores de pescados y comercio en general. Ahí la noche continuaba a lo loco.

Fiesta para los jóvenes y los no tan jóvenes. Mucho licor y mucha locura. Por primera vez vi a la masa rebelde de este país, cayendo borrachos, gritando, cantando, jodiendo como decimos los nicas. Ahí te podías encontrar botellas de champan quebradas por las esquinas, martinis, vino ... cervezas, licor licor licor por doquier.

Las chicas vestidas de todas las maneras, algunas recatadas otras no tanto. Por primera vez, vi a mucha gente fumando dentro de un centro nocturno, ya que aquí es prohibido esa práctica. No había restricciones, todos estaban relajados, desinhibidos totalmente. Bailando o intentando bailar.

Fue raro, muy raro, después de saber todo lo que es prohibido aquí, justo en ese salón extrañamente me sentí en casa. Ahí fue que me cuestioné: ¿Será que somos inconsecuentes en nuestro país y no nos importa la salud de los demás y fumamos donde queremos a la hora que queremos? y si es así, ¿por qué siento que tantas restricciones en esta ciudad me ahogan, me asfixian mucho más que el cigarro del vecino?

El DJ deleitó a las cientos de almas que estaban ahí con canciones de los 80's, bellas y buenas canciones, tanto que los jóvenes de 18 a 25 años se unieron en ese salón destinado sólo para los contemporáneos de esa época.

3:30a.m. Ya en pleno año nuevo, mis pies encerrados en zapatos de tacón, reclamaban un descanso por tanta danza. Pensé en quitármelos y bailar sobre la alfombra, pero me detuve, no obstante al voltear la vista, otras chicas ya hacían lo que yo estaba pensando. ¡ja, ja! me dije: "hay cosas querida que son universales, ninguna mujer resiste tanta danza sobre tacones de 10cm de altura por más de 3 horas sin parar".

Decidimos partir a casa, así evitábamos que en la fiesta de fin de año, terminara con los tacones casi en mis manos.... !Qué antiglamoure! ¡Jamás!... por ello salimos, pero con la felicidad de saber que en cualquier parte del mundo no importa donde estemos, no importa lo que comamos, no importa lo que bebamos, sino que estamos vivos para seguir amando, luchando, bailando, viviendo cada momento, bueno, malo, triste, alegre, llorando, riendo, lo que importa es estar agradecidos por la cosas buenas que nos dio el año que se fue y recibir el año nuevo con salud, en paz y amor con nosotros mismos y con los demás.

¿Qué pasará en el 2011? ¿Qué será de la política en nuestro país?, ¿Seremos mejores, peores?, ¿Tendremos suerte?, ¿se cumplirán nuestros planes o deseos?, ¿habrá paz en Afganistan, Corea, Nicaragua, Costa Rica, EE.UU y los talibanes?, ¿tendremos menos desastres naturales?. No lo sé, pero sí espero seguir escribiendo, llorando, riendo... viviendo y aportando.

Así continuo mi visita por esta ciudad, sintiéndome agradecida con la vida, por darme tantas oportunidades de conocer a las personas indicadas, a personas de otras culturas y por recibir el amor de Dios.

Feliz 2011.... nuevos retos nos esperan....


Pie de foto:
De arriba hacia abajo.
1,2,3,4: Vista de los fuegos artificiales en la plaza ´t Zand en Brujas-Bélgica.
5: En la fiesta del Casino Oostende a 20 minutos de Brujas.
6: Restaurante Souffleur en la cena de Fin de año, vinito para comenzar.
7: Carpacho de Salmón como entrada
8: Lomo de Liebre asado y vino blanco.








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