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sábado, 30 de abril de 2016

Sobrevivir a lo digital: El reto de desaprender lo aprendido

Resulta que corría la década de los 90's. Mis padres, con ese espíritu natural que tienen todos los padres de hacer que sus hijos logren lo que ellos no lograron, me inscribieron en una carrera técnica. Secretariado administrativo en el colegio Independencia, ubicado en Managua en uno de los barrios más conocidos en la zona norte, el cual impartía todas las carreras técnicas que puedes imaginar, secretariado bilingüe, contaduría, técnico en administración, taquigrafía, recepción con caja, caja con computación etc.

Los dos años que pasé ahí fueron buenos, aprendí la mecanografía y hoy uso todos los dedos y sin ver el teclado, pero dentro de esas clases que recibía no existía un día que no nos dijeran : "Cuando ustedes sean las secretaria del ministro..", "Cuando ustedes sean la secretaria del director", "cuando ustedes sean la secretaria del jefe del proyecto", no había un maestro que en su clase no cerrara con broche de oro.

Luego en la Universidad les puedo decir que pasaba lo mismo; en el caso de mi carrera las frases eran: "Cuando ustedes trabajen en una radio", "cuando ustedes trabajen en un canal de TV", "Cuando ustedes escriban en un diario".

Sumemos a la lista los años maravillosos de la secundaria que te machacan la humanidad diciendo: "Cuando ustedes sean profesionales y trabajen en...", "cuando ustedes sean licenciados de la compañía tal ..." Entonces, sumemos. 10 + 4 +2 = 16. Sí, los primeros 16 años de mi vida, escuchando en otras palabras ¡Vas a trabajar para alguien querida... !

Y fue cierto realmente, salí justo a trabajar en uno de los diarios de mayor circulación. A esas alturas todo estaba ya computarizado, no habían más maquinas de escribir Olympia en las que aprendí a redactar, pero sí había la "modernidad" de escribir en una hoja de word y luego subirla a la plantilla ya establecida, para ser leída por editor y luego al corrector y como pieza final el Editor de turno. Una vez pasado ese tramite tu trabajo era masivamente publicado en 45 mil ejemplares al día siguiente.

Jamás cuando eres novato una nota tuya estará en la portada del periódico, pasará al menos un año o quizás un golpe de suerte que en tu turno de cierre algo inverosímil o de urgencia nacional te toque cubrirlo y ¡bingo! la hiciste.  24 horas de fama y tu nombre como reportero circulando por las calles.

Así es como nace un reportero. Desde las aulas de clases te dictan lo que espera tu empleador, sumado a ello la nula oportunidad de accesar a equipos como cámara fotográficas, grabadoras, computadoras etc... te enganchas a la realidad que eres bueno, sí, pero alguien tiene que darte esa plataforma para demostrarlo.

La era digital nos llegó a los 30 añeros sutilmente, algunos corrieron con más suerte y conocieron espacios a través de la cooperación internacional quienes venían con aparatos más sofisticados o técnicas antes no exploradas; pero aún aquí seguíamos anclados de tener internet en
únicamente en nuestros trabajos.

Definitivamente las compañías telefónicas han jugado un papel transcendental para dar el salto a lo digital, ha sido la empresa privada la que abrió esa venta de oportunidad, sumado a la gran ola internacional que demandaba estar a la vanguardia de estas tendencias.

Los profesionales más cercanos a estas demandas modernas, como los reporteros, comenzamos tímidamente a explorar los blog, pero muy importante mencionar, lo hacíamos sin siquiera tener idea de lo que se nos ponía en nuestras manos, simplemente porque nuestra única plataforma para existir era la que los medios análogos nos ofrecian.

Por tanto, había que desaprender lo aprendido. El primer reto olvidar que sólo en un medio de comunicación podías trabajar, luego entender que había que explorar las nuevas herramientas, y lo último creer en nuestro talento. Hoy lo digital nos permite interactuar con cualquier personas del mundo, sin distinción. Parir nuevas ideas y llevarlas a la realidad ya no es cuestión de sueño sino de astucia, estudio y disciplina para lograrlo.

Sobrevivir a lo digital es posible y para los que trabajamos en medios es vital comenzar a desaprender lo aprendido. Al menos los que tenemos más de 30 años. Podemos llegar a cientos de miles en audiencia, bajo cualquier plataforma o red social. La combinación de ellas ha permitido que con creatividad se descubran temas que el poder político, económico o social de cualquier nación tiemble.

Ahora los medios masivos convencionales que aún utilizan métodos análogos deberán entender que cientos de miles de ciudadanos no esperarán que una empresa comunicacional tradicional, publique sus necesidades, sus demandas o sus sueños. La era digital no es el futuro, es ya nuestro presente.

Adelayde Rivas Sotelo
Directora de Set Net Comunicaciones.





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